2.

Ambos obispos individuales y las conferencias episcopales deben ejercer toda la autoridad que recibe directamente de Cristo.

Conferencias Episcopales

Bishops represent Christ in their diocese Cada obispo u obispa, en su diócesis, es un Vicario de Cristo, no un Vicario del Papa. Un obispo tiene “el sagrado derecho y el deber ante Dios de establecer leyes para sus subordinados y subordinadas, de juzgarlos y de reglamentar todo lo referente al culto y al apostolado” (1).También, por el bien de la Iglesia, la antigua tradición de que la comunidad local eligiera a su propio obispo debería ser introducida de nuevo.

Una Conferencia Episcopal se constituye cuando los obispos de una región o de un país se reúnen para ponerse de acuerdo sobre normativas y estrategias para su Iglesia en su área. Deberían gozar de un grado muy alto de autonomía. Sus decisiones deberían ser confirmadas y respetadas por el Papa y por las demás Conferencias Episcopales siempre que dichas decisiones no causen daño a la Iglesia universal (2).

Las Conferencias Episcopales nacionales deberían elegir delegados para las Asambleas Generales del Sínodo Central de Obispos. Dada importancia del Sínodo, los delegados deberían continuar durante cierto número de años para asegurar la continuidad de las decisiones tomadas por la Iglesia.

El obispo australiano William Morris, que cuestionó públicamente la prohibición de los sacerdotes casados y las mujeres sacerdotes por la Iglesia, narra su rápida destitución. Su caso demuestra cómo se pisotean los derechos fundamentales de los obispos.

NOTA 1. "Los obispos gobiernan como vicarios y legados de Cristo las Iglesias particulares que se les han encomendado, con sus consejos, sus exhortaciones y sus ejemplos, pero también con su autoridad y su potestad sagrada, que ejercitan únicamente para edificar su grey en la verdad y la santidad, teniendo en cuenta que el que es mayor debe hacerse como menor y el que ocupa el primer puesto como el servidor (Lc 22, 26-27). Esta potestad que poseen personalmente en nombre de Cristo, es propia, ordinaria e inmediata, aunque el ejercicio de la misma, en último término, sea regulado por la autoridad suprema, y aunque, con miras al bien común de la Iglesia o de los fieles, pueda quedar circunscrita dentro de ciertos límites. En virtud de esta potestad, los Obispos tienen el sagrado derecho y ante Dios el deber de legislar sobre sus súbditos, de juzgarlos y de regular todo cuanto pertenece al culto y organización del apostolado.
A ellos se les confía plenamente el oficio pastoral, es decir, el cuidado habitual y cotidiano de sus ovejas y no deben ser tenidos como vicarios del Romano Pontífice, ya que ejercitan potestad propia y son ciertamente los jefes del pueblo que gobiernan. Así, pues, su potestad, no queda anulada por la potestad suprema y universal, sino que, al revés, queda afirmada, robustecida y defendida, puesto que el Espíritu Santo mantiene  indefectiblemente la forma de gobierno que Cristo el Señor estableció en su Iglesia." Concilio Vaticano II, Lumen Gentium § 27.

NOTA 2. "La Conferencia Episcopal es una especie de asamblea en la que los Obispos de cada nación o territorio, ejercen unidos su cargo pastoral, para conseguir que la Iglesia proporcione mayor bien a los hombres, sobre todo por las formas y métodos de apostolado, aptamente acomodado a las circunstancias del tiempo." Concilio Vaticano II, Christus Dominus § 38,1.

¿AUTORIDAD POR DERECHO PROPIO?

En estos momentos los obispos no tienen autoridad por derecho propio, como Vicarios de Cristo. Primero, cada obispo hoy día es nombrado por la Curia, que selecciona sus los candidatos. Segundo, hasta en cosas muy pequeñas, un obispo depende de las reglas y normas que salen de Roma. Tercero, si un obispo protesta, sencillamente es destituido sin que se siga el debido proceso.

¿AUTORIDAD VERDADERO?

La Curia mantiene una mano asfixiante sobre las Conferencias Episcopales locales. Incluso las normas más locales están dictadas por Roma. Hay dos ejemplos recientes del modo como Roma actúa: dio instrucciones a las Conferencias Episcopales para no informar a la policía en casos de abusos sexuales de sacerdotes a niños; también, la forma como Roma impuso su propia traducción inglesa de los textos litúrgicos a todas las Conferencias Episcopales de habla inglesa.