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La Congregación para la Doctrina de la Fe debe estar guiada por profesionales elegidos independientemente.

La Congregación para la Doctrina de la Fe

Popes should reflect Jesus' love for people Recientemente la Congregación para la Doctrina de la Fe (la CDF) ha estado actuando como una nueva Inquisición. Entiende su tarea reafirmando doctrinas tradicionales y silenciando teólogos críticos. Sin embargo, su tarea principal debería ser positiva: el promover el estudio de los avances científicos de nuestros días (1), y el impulsar activamente la inculturación de nuestra fe cristiana, enriqueciéndola con  fundamentos basados en el conocimiento y descubrimiento científico logrados en nuestro mundo moderno (2 ). Esto era lo previsto por el Concilio Vaticano II.

Dada la compleja situación académica de hoy, sólo comisiones internacionales de expertos pueden indicar el camino a seguir. El Concilio Vaticano explícitamente requiere auténticos  expertos (3). Expertos, por lo tanto, que deben ser elegidos independientemente, y en base a sus credenciales profesionales, y no –como sucede ahora– en función del  compromiso  previamente adquirido por sus posiciones, como  sostienen los líderes de la CDF.

Considerando la situación de la Iglesia en el mundo de hoy, al menos tres comisiones independientemente elegidas deberían guiar  a la CDF:
* una Comisión Teológica
* una Comisión Bíblica que no esté sujeta a la Comisión Teológica, y
* una Comisión Científica con expertos en sociología, sicología y otras ciencias  pertinentes.

  • Edward Stourton
    El 25 de julio de 1968 el Papa Pablo VI publicó la encíclica “Humanae Vitae” (en latín “La vida humana”) sobre “El control de la natalidad”.  La encíclica prohibió a los matrimonios el uso de anticonceptivos como antinaturales y pecaminosos en cualquier circunstancia.

    La historia de cómo la encíclica llegó a escribirse muestra una desconfianza en los expertos profesionales, ya fueran clérigos o laicos. En vez de proceder a una consulta seria, un grupo pequeño de los tradicionalistas vaticanos manipularon el proceso para que sus opiniones más intransigentes se impusieran a los fieles. quotes

    Edward Stourton BBC - ¡vea su informe de la TV!

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    En respuesta a la iniciativa del Sínodo de obispos de 1971, Pablo VI nombró una Comisión Papal para estudiar “La condición de las mujeres en la sociedad y en la Iglesia”, con 25 miembros, entre ellos, 15 mujeres. Es significativo que solamente una de dichas mujeres, doctora en medicina, era experta profesional en teología, ciencias sociales y naturales; el conocimiento de expertos se reservó para los hombres. La cuestión de ordenar mujeres fue excluida deliberadamente de su mandato, que se pasó a la Comisión Bíblica Papal, que incluía solamente teólogos. De acuerdo con el informe secreto de 1975, esta Comisión decidió unánimemente que estudiar sólo este tema en el Nuevo Testamento no podía resolver la cuestión de la ordenación de mujeres. De hecho, la jerarquía clerical y el episcopado monárquico se estructuraron a partir de los Siglos II y III. Por lo tanto, una mayoría de 12 exégetas contra 5 descubrieron que la Iglesia podía ordenar mujeres sin ir en contra de la intención original de Cristo. Sin embargo, Pablo VI en 1977, desoyendo la voz de la mayoría de los expertos, como había hecho en 1968 (Humanae Vitae), publicó un documento doctrinal contra la ordenación de las mujeres. quotes

    Profesora Kari Elisabeth Børresen - leído su texto aquí

NOTA 1. "Es tarea de todo el Pueblo de Dios, y especialmente de los pastores y teólogos, con la ayuda del Espíritu Santo, escuchar, discernir e interpretar las numerosas voces de nuestro tiempo, y juzgarlas a la luz de la palabra divina, para que la verdad revelada sea  entendida mejor y predicada con mayor eficacia . . ." (§ 44). "El moderno progreso de las ciencias y de la técnica, que por la fuerza de su mismo método no pueden penetrar hasta la última razón de las cosas, puede favorecer el fenomenismo y agnosticismo... Estos resultados infaustos no se siguen necesariamente de la cultura de hoy, ni nos deben llevar a la tentación de que por eso ignoremos sus valores positivos. Entre éstos se han de enumerar: el estudio de las ciencias y la exacta fidelidad a la verdad en las investigaciones científicas; la necesidad de trabajar conjuntamente en equipos técnicos, el sentido de la solidaridad internacional y la conciencia —cada vez más difundida entre los peritos— de su propia responsabilidad de ayudar a los hombres e incluso protegerlos, y la voluntad de elevar el nivel de vida de todos, sobre todo de quienes sufren la privación de su responsabilidad o la pobreza de su cultura." Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes § 57.

NOTA 2. "Los recientes estudios y adquisiciones científicas, históricas o filosóficas, plantean nuevos problemas que arrastran consecuencias para la vida y reclaman investigaciones nuevas por parte de los teólogos. Por eso a éstos se les invita a que, manteniendo el método y exigencias propias de la ciencia teológica, busquen siempre el modo más adecuado para comunicar la doctrina con los hombres de su tiempo, porque una cosa es el depósito de la fe o sus verdades y otra cosa el modo de enunciarlas, con tal que se haga con el mismo sentido y el mismo contenido. En el cuidado pastoral convendrá que se conozcan suficientemente y se empleen, no sólo los principios teológicos, sino también las conquistas de las ciencias profanas, principalmente de la psicología y sociología, de modo que también los fieles sean conducidos a una vida de fe más genuina y más madura. En su medida proporcional, también las letras y las artes son de gran importancia para la vida de la Iglesia.”
Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes § 62.

NOTA 3. Por ejemplo, Sobre Liturgia: “Revísense cuanto antes los libros litúrgicos, valiéndose de peritos, y consultando a obispos de diversas regiones del mundo.” Sacrosanctum Concilium § 25, Véanse también § 40 y 44; Sobre las Escrituras: “Los exegetas católicos y demás teólogos deben trabajar, aunando diligentemente sus fuerzas, para investigar y proponer las Letras divinas, bajo la vigilancia del sagrado Magisterio, con los instrumentos oportunos, para una exposición de los divinos escritos". Dei Verbum § 23.

NOTA 4. "Así como por disposición del Señor, San Pedro y los demás Apóstoles forman un solo Colegio Apostólico, de modo semejante se unen entre sí el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, y los obispos, sucesores de los Apóstoles. Ya la más antigua disciplina... como los concilios convocados para resolver en común las cosas más importantes, después de haber considerado el parecer de muchos, manifiestan la naturaleza y forma colegial propia del orden episcopal. Forma que claramente demuestran los concilios ecuménicos que a lo largo de los siglos se han celebrado." Concilio Vaticano II, Lumen Gentium § 22.

SILENCIANDO A LOS TEÓLOGOS

Jeannine Gramick"La Segunda Asamblea General del Sínodo de los obispos de 1971 publicó un documento titulado “Justicia en el mundo”, relacionado con la cuestión de imponer el silencio. Dicho documento dice: “La Iglesia reconoce el derecho a la libertad de expresión y opinión de cada persona. Esto incluye el derecho de todos a ser escuchados que mantenga la diversidad legítima dentro de la Iglesia en un espíritu dialogante” (Documento del Sínodo, 44). La importancia de este documento excede la de cualquier otro elaborado por un Dicasterio vaticano porque lleva consigo el peso de todos los obispos del mundo en comunión con el Obispo de Roma. Este hecho debería ser reconocido por la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), que ha silenciado incluso después del Vaticano II a teólogos y trabajadores pastorales. Una autoridad mayor que la de la CDF ha aprobado la libertad de expresión y el debate público sobre materias teológicas polémicas."
Hermana Jeannine Gramick, SSND

Leído mas aquí.

Leído también:

* Nelson H Minnich, 'The voice of theologians in general councils from Pisa to Trent', Theological Studies vol. 59 no3 (Sept. '98) p. 420-41;