QUÉ IGLESIA CATÓLICA ENCONTRARÁ EL PAPA EN BRASIL? Beosso

Oscar Beozzo

El Papa Francisco agregó a la anterior programación de Benedicto XVI para la JMJ (Jornada Mundial de la Juventud), una peregrinación personal al santuario de Aparecida. Allí, en mayo de 2007, participó de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y coordinó la redacción del Documento de Aparecida.

Irá como peregrino al encuentro de una expresión antigua pero muy viva del catolicismo brasileño, pues Aparecida atrae a más de 10 millones de peregrinos por año. Es un catolicismo que echa raíces en el pasado, con sus santuarios plantados a la vera de los ríos – los antiguos caminos coloniales – o a lo largo del mar, por donde se drenaba el azúcar de los ingenios.

Hay un hilo invisible que une Bom Jesus de Pirapora en el río Tietê, al Bom Jesus da Lapa, a la vera del Río São Francisco y que alcanza al santuario de São Francisco das Chagas de Canindé en Ceará, o al Bom Jesus de Matosinhos en Minas Gerais y la catedral del Bom Jesus de Cuiabá, en el lejano Mato Grosso. Se trata del mismo catolicismo que Fafá de Belém evocará, al traerle al Papa los ecos de la gran procesión del Círio de Nazaré. Será la Virgen del mundo indígena de la cuenca amazónica contrastando con la Virgen negra de las fazendas de café tocadas por el brazo esclavo en el Valle de Paraíba paulista y fluminense, o con N.S. da Penha en Vitória y N.S. da Conceição da Praia, en Salvador. Cada 8 de deciembre parte de allí el cortejo de las hijas del santo, con sus cántaros de agua de olor, para lavar las escalinatas de la Iglesia del Bonfim.

Ese catolicismo tradicional cobra rostro militante y liberador en las muchas Peregrina-ciones de la Tierra y de las Aguas, promovidas por la CPT (Comisión Pastoral de la Tierra) o con el XIII Intereclesial de las CEBs que se realizará el próximo enero en el Juazeiro del Padre Cícero, con el el tema “Justicia y Profecía al servicio de la Vida” y el lema “CEBs, peregrinas del Reino en el campo y la ciudad”.

En Río, el Papa se va a encontra con el contraste de un catolicismo que, respaldado en la década del 30 por más del 98% de brasileños que se declaraban católicos, soñó con una nueva cristiandad y erigió en lo alto del Corcovado la estatua del Cristo Redentor, que debía reinar sobre la ciudad y el país. Hoy Río es la capital estadual con el menor percentaje de católicos y el mayor porcentaje de los que declaran “sin religión”. En su periferia, los católicos quedaron en minoría frente a los fieles de las Iglesias bautistas y de las muchas Iglesias pentecostales. Paseando la mirada por las favelas de los morros de Río y en su visita a la Comunidad de Varginha, en el complejo de Manguinhos, el Papa entrará en contacto con una franja del Brasil de más de 100 millones de afrodecendientes, ¡pero tendrá a su lado en las misas una mayoría de obispos y sacerdotes de origen blanco y europeo, con escasa presencia negra!

Durante la JMJ, los 2 millones de jóvenes que van a estar con el Papa serán acompañados en vivo por una vasta audiencia en Brasil y en el resto del mundo. Aquí reside otro rostro de la Iglesia, el de un catolicismo mediático, cuya faceta más visible son los curas cantores y las redes católicas de TV: Rede Vida, Canção Nova, TV Aparecida, TV Século XXI, con fuertes lazos con la renovación carismática católica. Esas redes son, sin embargo, una pálida presencia frente al poder mediático de una IURD, con la Rede Record de Televisão, o las interminables horas asignadas en los otros canales de TV a diferentes Iglesias pentecostales.

Para la Iglesia católica son muchos los desafíos de hoy: ¿Cómo pasar de un catolicismo tradicional y apenas nominal a un catolicismo de opción y a una fe activa? ¿Cómo transitar de un catolicismo rural a su vivencia en el contexto de la cultura urbana, técnica, científica y mediática? ¿Cómo implantar una Iglesia-comunidad, en una sociedad de extremado individualismo y competición? ¿Cómo vivir modesta y frugalmente, atentos a la crisis ambiental, a contramano de un consumismo sin freno ni medida? ¿Cómo actuar en solidaridad con los pobres, empeño en las luchas por la justicia y superación de las desigualdades, de la discriminación racial y de la violencia, de forma valiente y ciudadana en el campo social y político, en un momento en que crecen las tendencias de espiritualismos desencarnados?

¿Cómo hablarle a la juventud, después que se rompió el vínculo de la transmisión de la fe en el seno de las famílias, pero surgió también una renovada ansia de justicia, paz y cuidado de la creación? ¿Cómo profundizar la reflexión sobre el sentido de la sexualidad humana, del amor, del placer, ejercitando la escucha y la misericordia frente a los sufrimientos y perplejidades en este campo? ¿Cómo responder al grito de las mujeres, cuya emancipación y aspiración a igual dignidad em todas las esferas de la vida, no es suficientemente acogida en las estructuras de la Iglesia? ¿Cómo moverse, finalmente, en los espacios del creciente pluralismo religioso de la sociedad brasileña, aprendiendo a dialogar y a cooperar ecuménicamente para el bien común, con todas las personas, en las diferentes Iglesias, religiones y filosofías de vida?

José Oscar Beozzo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>