Una Iglesia amnésica Amnesia eclesial en Córdoba

Una Iglesia amnésica
Amnesia eclesial en Córdoba

Profanación de la memoria martirial

Desde el 2008, cuando el Juzgado Federal N° 3 de Córdoba Capital, a cargo de la jueza Cristina Garzón de Lascano, resolvió elevar a juicio oral una causa por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar, que contaba entre los imputados al represor Luciano Benjamín Menéndez, hasta hoy, la Iglesia de córdoba se niega sistemáticamente a reconocer la importancia ética de estos juicios.
No sólo no ha sido capaz de autocrítica por el rol cumplido durante los diversos procesos dictatoriales sino que sigue negando, desde el silencio puntilloso, una larguísima historia de sufrimiento.
Comete, en términos religiosos, un pecado mortal, porque niega y profana la memoria de Jesús asesinado. De esta manera, se niega a sí misma porque la comunidad de fe tiene sentido como comunidad que “en memoria de las víctimas” busca justicia y se “afecta” ante el sufrimiento inocente de los otros.
Es bochornosa esta necedad eclesial que le impide sumarse y reconocer el valor profundamente humano y por lo tanto profundamente cristiano, de este largo camino en la búsqueda de justicia.
Da la sensación y no solo la sensación, que a esta Iglesia se pone por encima de las instituciones de la república y actúa con un total desprecio por sus decisiones.
Sin memoria martirial no hay fe cristiana auténtica, por eso, en términos estrictamente religiosos cristianos, esta mudez no solo atenta contra los valores humanos, si no que deja estéril la raíz de la identidad cristiana: la solidaridad con las víctimas inocentes.

Primero los derechos de Dios

Era una frase de Primatesta recurrente cada vez que se hablaba de los derechos humanos. Ñañez la hizo carne. Su complicidad desde el silencio es inocultable. Carlos Ñañez no ha expresado jamás el beneplácito o su apoyo a los juicios que se llevan en Córdoba por “memoria, verdad y justicia”.
Los juicios son un hecho inédito en toda Latinoamérica, por su amplitud y profundidad, un emblema para toda la Argentina y ante las naciones del mundo de dignidad y equidad. Proceso judicial sin el cual es absurda la tan pretendida “reconciliación” predicada por los obispos.
Nunca una homilía, un texto, una declaración, nada. Los organismos arquidiocesanos no rompen ese silencio vergonzoso.
Jamás se ha realizado algún gesto, discurso o celebración para el Día de la Memoria la Verdad y la Justicia vigente desde el 2 de agosto de 2002, cuando el Congreso de la Nación Argentina lo estableció con fuerza de ley. Mucho menos para el 10 de Diciembre, día internacional de los derechos humanos.
Los derechos humanos no son un tema relevante para la Arquidiócesis que pastorea Carlos Ñáñez. Por el contario es un tema “molesto” para los pasillos episcopales.
En este contexto tampoco llama la atención que esta Arquidiócesis no tenga un organismo de “Justicia y Paz”, como debiera tenerlo tal como existe en el Vaticano y en la Conferencia de Obispos Argentinos. Recordemos que se sugiere su implementación desde el Concilio Vaticano II en la década del 60. Organismo que debiera claramente opinar en temas conflictivos y que tiene la responsabilidad de intervenir en estos temas jugando un importante rol a favor de los más pobres.

Lamentable corolario
Angelelli no existe

El Sr. Arzobispo, Carlos Ñañez goza el privilegio del micrófono en Cadena 3, poderoso pulpo radial, todos los domingos.
Aunque un domingo caiga 4 de Agosto, fecha del asesinato de Enrique Angelelli, Ñañez se encargará de obviar, ocultar, invisibilizar a su colega obispo.
Ni siquiera para mencionarlo en el momento donde se recuerda a los difuntos, para pedir por la salvación de sus almas.
Para Ñañez, y también para el actual obispo auxiliar Pedro Torres, su hermano obispo no existe, ni vivo ni muerto. La negación es meticulosa, prolija, contundente.
En esa semana, la primera de Agosto, se estableció como “semana sacerdotal” porque casualmente, se recuerda también el 4 de Agosto, al santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, patrono de los párrocos.
En esa ocasión, la arquidiócesis envía a todas las parroquias y otras instituciones católicas, textos, oraciones, sugerencias de lectura, de meditación, reflexiones, invocaciones, toda una andanada devocional. Pues bien, en todo ese abundante material, nunca hay una mención de Enrique Angelelli.

Un silencio sepulcral, sistemático, metódico y desfachatado en torno a la memoria, vida y obra de Enrique Angelelli, obispo mártir, aún cuando el Episcopado Argentino tímidamente vio con buenos ojos que se reabriera su causa en la Justicia.
Pero la actitud realmente repudiable, despreciable, y que merece aún más nuestro más enérgico aborrecimiento es que, tanto en el Domingo anterior, durante homilía de Ñáñez, y el domingo posterior, en la homilía del obispo auxiliar Pedro Torres, de la sentencia del Tribunal Oral Federal Penal de en la Rioja el viernes 4 de Julio, donde se condena como autores mediatos a Luciano B. Menéndez y Fernando Estrella, no fueron capaces de romper ese silencio mendaz.

Negaron su vida profética, negaron su crimen de lesa humanidad, ahora quieren seguir negando la verdad histórica, siendo absolutamente incapaces de arrepentimiento, de transparencia, de conversión.

Si no lo dijéramos, seríamos cómplices del silencio.

Lavarse las manos

Esta amnesia eclesial repite el gesto obsceno del prefecto Poncio Pilato cuando ante la posibilidad de decidir a favor de un inocente, de una víctima, se “lava las manos”.
Los crímenes de lesa humanidad siguen lastimando e hiriendo los cuerpos y la piel de aquellos que no se resignan a tanto horror.
Esta Iglesia cordobesa continúa hoy lavándose las manos y paradojalmente, se las mancha con sangre de manera ininterrumpida.
No solo es entonces participe necesaria de tanto horror, si no que se envilece como comunidad “de memoria martirial” y corrompe el núcleo de la fe en Jesús: hacerlo todo en su memoria, la memoria de una víctima inocente.

Alessio Nicolás , teólogo

 

Nicolás Alessio, teólogo
Julio 2014

Nota: La Arquidiócesis de Córdoba, en la República Argentina, es una de las más importantes. El Obispo Enrique Angelelli nació en Córdoba y fue ordenado sacerdote en esta Arquidiócesis. La versión “oficial” de los círculos eclesiásticos, que trabaron de ocultar el crimen, era la de un “accidente.”.  “Angelelli manejaba mal”, decían.

Nota:

Esta reflexión fue escrita en el mes de Julio, en estos días, ya en la primera semana de Agosto, en la página oficial del Arzobispado, leo con atención: “El próximo lunes 4 de agosto día del Párroco, nuestro querido Beato Cura Brochero será proclamado vice patrono del Seminario Mayor de Córdoba Nuestra Señora de Loreto. La celebración de la eucaristía tendrá lugar a las 12 horas en la Capilla del “Seminario Mayor Nuestra Señora de Loreto”. Monseñor Carlos Ñáñez Arzobispo de Córdoba, Monseñor Pedro Torres Obispo Auxiliar y la comunidad del Seminario Mayor invitan a todos los cordobeses y en especial a los sacerdotes a participar de esta celebración.” Como era de esperar, ni por error es nombrado Enrique Angelelli, la mediocridad hipócrita de sus colegas obispos, parece no tener límites. Tanta mezquindad obscena y  tan agraviosa complicidad no puede quedar impune.

Jesús, un linchamiento desde el poder

En Argentina, en estos días de Abril, se han producido hechos de “linchamiento”, aquello de “justicia por mano propia”, la gravedad de estos acontecimientos y en el marco de la Semana Santa, me llevó a la siguiente reflexión que comparto.

La Iglesia de Córdoba Su opción “por la derecha”

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Actual arzobispo Carlos José Ñáñez, responsable del juicio canónico al Pbro. Nicolás Alessio por defender la legalidad y la eticidad del matrimonio igualitario.

Datos importantes. La Arquidiócesis de Córdoba se encuentra en la Provincia de Córdoba Argentina, y es una de las más importantes. La resistencia de los curas “del tercer mundo” fue y es muy marcada en esa jurisdicción eclesial. De hecho, es el lugar desde donde se cuidó la memoria (archivos documentales, textos varios, testimonios, publicaciones, etc.) del mártir Enrique Angelelli.

La Iglesia de Córdoba
Su opción “por la derecha”

Cuándo se nombra un obispo, previamente se ha consultado, de manera secreta, por una terna de nombres a más de un sacerdote. Una consulta exhaustiva, puntillosa. Esta claro que aunque Roma quisiera, si el candidato no tuviera cierto apoyo y consenso “local”, sería complicado nombrarlo como obispo. También es cierto que la “opinión” de algunos cardenales influye bastante, como fue el caso del cardenal Primatesta.

La Iglesia de Córdoba es responsable, entre el 2006 y el 2013, de los siguientes nombramientos.

Marcelo Martorell, ecónomo del Arzobispado, fuertemente vinculado con Yabrán, el empresario extrañamente suicidado. Fue designado obispo de Iguazú para poner orden en la diócesis del obispo Piña, quién llevaba una clara pastoral de compromiso social con los pobres.

Marcelo Cuenca, ex liceista, interventor en la Casa de la Catequesis y la Junta de Catequesis cuando Victor Acha y Nicolás Alessio y sus equipos, llevaban adelante una profunda renovación catequética a todo nivel. Cuando el proceso era prácticamente incontenible y se estaba consolidando, vino la inconsulta y arbitraria intervención del arzobispo Primatesta, Cuenca fue el encargado de arrasar con todo lo construido. Fue nombrado obispo del Alto Valle, diócesis con la impronta renovadora de Esteban Hesayne, obispo comprometido con los derechos humanos en tiempos de la dictadura.

Samuel Jofré, claramente identificado con el Opus Dei, opositor a los tímidos aires renovadores del actual obispo de Córdoba, y uno de los ideólogos de la suspensión de Nicolas Alessio por el conflicto en torno al matrimonio igualitario. Fue nombrado obispo de Villa María.

En estos días es nombrado Pedro Torres como obispo auxilliar de Ñáñez. Torres fue el interventor en la Parroquia Nuestra Señora del Valle, también con la clara directiva de poner orden en donde durante años Guillermo Mariani fue consolidando una pastoral liberadora, popular y renovada.

Estos nombramientos se los debemos a Juan Pablo II, a Benedicto XVI y a Francisco. No hay diferencias, hay continuidad. El mérito primero y fundamental de estas personas es su obediencia obsecuente a Roma. Cabe agregar que en Córdoba hay otros sacerdotes de mayor prestigio intelectual y de mayor capacidad pastoral que sin embargo quedaron relegados por ser, al menos en algunos aspectos, críticos al Vaticano.

En cuanto a la sexualidad…

Ninguno de estos obispos considera como avances civiles ni éticos, ni la Ley de Divorcio primero ni la Ley de Matrimonio Igualitario y la Ley de identidad de género después. Todos consideran pecado grave las relaciones sexuales fuera del sacramento matrimonial, la masturbación y las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. La homosexualidad es considerada un desorden de la naturaleza que hay que reprimir o intentar curar para no caer en pecados graves.

No aceptan la posibilidad de interrupción voluntaria del embarazo y consideran todo aborto como falta grave. No creen que se deba dar al comunión a los divorciados vueltos a casar y solo aceptan como método de control de la natalidad los “naturales”. Consideran que usar el preservativo es antinatural y pecaminoso, aunque sea para prevenirse del sida. Son claramente reacios a la educación sexual en las escuelas cuando no responde a criterios morales eclesiales. Creen nefasta la influencia de las teorías de “género” y no creen que la mujer deba ocupar y tenga los mismos derechos que los varones en la estructura jerárquica eclesial.

En cuanto a lo político y el pacto con Cadena 3

Primero Primatesta y luego Ñáñez, fueron consolidando a través de los años un vínculo indisimulable con Cadena 3 y en particular con Mario Pereyra. La misa radial fue la paga de este pacto. No hace falta describir la orientación política y religiosa de Cadena 3. Único medio de córdoba que ignoró con su silencio cómplice, la publicación, luego la prohibición y la honda repercusión del libro “5 Curas”, uno de los más vendidos de los últimos tiempos en la provincia.

No llama la atención que esta Arquidiócesis no tenga un organismo de “Justicia y Paz”, como debiera tenerlo tal como existe en el Vaticano y en la Conferencia de Obispos Argentinos, y se sugiere su implementación, desde el Concilio Vaticano II en la década del 60. Organismo que debiera claramente opinar en temas conflictivos y que tiene la responsabilidad de intervenir en estos temas jugando un importante rol a favor de los más pobres.

No llama la atención que la “Pastoral Social” no tenga ninguna incidencia ni relevancia pública y muy poca o casi nula en las parroquias y otras instituciones católicas. No llama la atención el silencio de esta Pastoral Social ante situaciones tan graves como por ejemplo la posible instalación de Monsanto o los hechos del narcoescándalo.

No llama la atención que jamás se haya hecho algún gesto, discurso o celebración para el Dia de la Memoria la Verdad y la Justicia. Ni mucho menos para el 10 de Diciembre, día internacional de los derechos humanos. Ni alguna preocupación o declaración por los juicios por memoria y justicia que se llevan adelante en Córdoba que son un emblema para toda la Argentina de dignidad y ética.

Los derechos humanos no son un tema relevante para la Iglesia de Córdoba.

Y lo más grave es el silencio sepulcral, sistemático, metódico y desfachatado en torno a la memoria, vida y obra de Enrique Angelelli, obispo mártir. Ni siquiera se permiten nombrarlo el día de su asesinato en la lista de los difuntos por los que se ofrece la misa, aún cuando el Episcopado Argentino tímidamente vio con buenos ojos que se reabriera su causa en la Justicia riojana.

Proteger al gobernador

Y si todo ésto fuera poco, a través del COMIPAZ, en la persona de Pedro Torres, el 4 de Diciembre, cuando más distancia y actitud crítica había que tomar del gobierno de la Provincia, se bendice, protege, cuida y acompaña a la gestión del gobernador De la Sota.

Luego de saqueos y la ausencia de los poderes públicos, aparece al lado del gobernador, en su patética conferencia de prensa, Pedro Torres, ofreciéndose como mediador y gestor.

Luego vendrá la iniciativa de tomar mate con el vecino, casi como una solución mágica, que en el fondo apunto a poner un manto de olvido a los graves sucesos, donde se soslaya y no se quiere hablar de responsables y muchos menos de las causas políticas y sociales de los saqueos y de lucha de pobres contra pobres.

Estas actitudes aparentemente apolíticas o neutrales solo favorecen a los poderes establecidos.

Queda clara la estrategia vaticana con la complicidad del clero local: poner orden y arrasar en Córdoba todo vestigio de una Iglesia popular, profética, liberadora y ser obsecuente con los poderes establecidos.

Una alianza claramente en contra de los intereses populares. El 27 de Diciembre será consagrado Pedro Torres y se habrá dado un paso más en la consolidación de este proyecto que, de Evangelio, tiene muy poco.

MOVIMIENTO CURA VASCO
MOVIMIENTO RECUPERAR LO NUESTRO
COMUNIDAD DE BASE FEBE
COMUNIDAD CRISTIANA AUTOCONVOCADA

APARECIÓ ENTRE NOSOTROS UN SER HUMANO CABAL por Jon Sobrino

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Navidad, como el deporte de élite, como la moda y el turismo, hace tiempo que ha caído en manos de
la industria y el comercio. Y en mi opinión, algunas devociones y liturgias ayudan a liberarla. Hay exceso
de piedad, y música, y déficit de verdad y justicia. Pero existe también el deseo de un mundo de seres humanos cabales, como el Jesús que nació hace veinte siglos.

Los primeros cristianos no sabían prácticamente nada sobre cómo fue el nacimiento de Jesús, pero sí se
preguntaron cómo comenzó la fe y la vida cristiana. En situaciones muy variadas una cosa les quedó clara. “Todo comenzó con Jesús de Nazaret”. Con él vino al mundo la bondad y la verdad, la justicia y la salvación. Otra cosa es dónde y cuándo apareció Jesús. Llegaron a saber que ese hecho fundamental ocurrió en el Jordán. Un profeta austero y de duras palabras, llamado Juan sumergía en el río a los que se reconocían pecadores. Allá fue Jesús cuando tenía alrededor de 30 años. ¿Y antes del Jordán, de dónde venía Jesús?, seguían preguntándose.

1. El primero en contestar fue Pablo. En su carta a los cristianos de Galacia, sobre el origen de Jesús dice
tajantemente: “Nacido de mujer” (Gal ). No dice más, pero dice mucho. Jesús no fue un ángel, ni un ser
extraño. Fue como nosotros y su final, como el nuestro, fue la muerte. Solo que Pablo añade “y murió muerte de cruz” (Fil 2,8).

2. El último fue el cuarto evangelista, discípulo de aquel Juan, hijo del Zebedeo y hermano de Santiago, que escribió en la última década del siglo I. En este evangelio todo comienza en la eternidad de Dios. Misteriosamente, en el Dios eterno ya estaba la palabra. Y esa palabra se hizo carne de hombre. Con nosotros caminó y entre nosotros puso su tienda de nómada, como los beduinos. Ese es Jesús de Nazaret, el hombre cabal, ecce homo. Y ningún otro es el Mesías. De entre los hombres unos lo aceptaron, y llegaron a ser humanos. Otros lo rechazaron y se deshumanizaron.

3. Entre la afirmación tajante de Pablo y la reflexión sublime de Juan, Mateo y Lucas hacia el año 80 pensaron lo que había ocurrido en el inicio y le dieron forma literaria y teológica. No narran una historia tal cual, ciertamente, pero profundizan su significado para todos los tiempos. El evangelista Mateo recogió algunas cosas que se decían en las comunidades sobre el nacimiento de Jesús. Habla de sus padres, José, hombre de bien, obrero, que deseaba justicia para su pueblo. Y habla de María, joven virgen desposada con José. Mateo puntualiza que Jesús nació en tiempo del rey Herodes, recordatorio importante, pues de esa forma, junto a la alegría de todo nacimiento de un tierno, aparece la crueldad de la que somos capaces los seres humanos. El rey mandó asesinar a los niños, tradición muy poco tomada en serio, porque enturbiaría las fiestas navideñas. Pero nos ayudaría a mirar a los cientos de miles de niños que mueren hoy de desnutrición, asesinados, pues hoy el hambre se puede evitar. Hace 30 años, el 11 de diciembre de 1981, el coronel Monterrosa mandó matar a 900 campesinos en El Mozote, de los cuales más de un centenar no pasaban de 12 años.

Mateo es también el que imagina la bellísima historia de los magos que llegan de muy lejos y ofrecen lo mejor que tienen. Así quiere decir que Jesús es para todos, no sólo para judíos, ni solo para europeos, ni solo para cristianos. Hombres y mujeres honrados, siempre podrán reconocer en Jesús a un hombre bueno en quien se puede confiar y a un hombre firme con quien se puede caminar. Y a ese Jesús también nosotros le podemos ofrecer lo mejor. En el capítulo 25, Mateo cuenta dónde y cómo encontramos hoy a Jesús. “Cuando dan de comer al hambriento y visten al desnudo, cuando acogen al emigrante y visitan a los encarcelados, yo estaba presente en ellos”. “¡A mi me dieron de comer, a mi me vistieron, a mí me acogieron, a mí me visitaron!”.

4. Lucas fue médico de profesión, también hacia el año 80. Y es quien pensó y escribió relatos sobre el
nacimiento de Jesús con mayores detalles y de gran belleza. El relato es un clásico de la literatura universal que leemos estos días de navidad. El padre de Jesús, José, está angustiado por la difícil situación en que se encuentra su esposa: “no había para ellos lugar en la posada”. Su madre, María de Nazaret, es la buena vecina que fue a ayudar a Isabel. Gran creyente en Dios le dice: “Que sea lo que tú quieres”. Y cree, no en cualquier Dios, sino en el Dios de su pueblo, el que “ensalza a los pobres y derriba del trono a los poderosos”. Los amigos de la familia son pastores, trabajadores no bien vistos, campesinos sin tierra. A ellos les llega la voz de lo alto y ellos son los que le prestan atención: “En las alturas gloria a Dios y en la tierra paz a la gente buena”. En El Salvador es imposible olvidar lo que dijo Monseñor: “La gloria de Dios es el pobre que vive”. Y también en Lucas, el Jesús ya mayor diferencia a unos de otros. “Dichos ustedes, los pobres, los que tienen hambre, lloran, son perseguidos… Comerán, reirán, vivirán”. “¡Ay de ustedes, los ricos y satisfechos, los que son honrados por el mundo… Pasarán hambre, llorarán, Dios los apartará de sí”.

5. Dejamos para el final al primer evangelista, Marcos, discípulo y compañero de Pedro. Escribe a la comunidad Roma, donde los cristianos eran perseguidos por el poder imperial. En Roma el cristianismo comenzó a ser visto como movimiento sospechoso, y fue perseguido y duramente castigado, cabal como en El Salvador en los años setenta y ochenta, en tiempo de Rutilio y Romero, de Ticha y Polín. Marcos no narra el nacimiento ni esclarece el origen de Jesús, sino que este aparece en el Jordán con el Bautista. A diferencia de lo que ocurre hoy, para Marcos lo más importante no es que Jesús sea “mesías”, y en el
evangelio Jesús varias veces prohíbe que lo llamen así para que no lo confundan con alguien que tiene poder. Tampoco es lo más importante su ser “hijo de Dios”, y de hecho en el evangelio solo un pagano, el centurión romano, le llama “hijo de Dios”. Y lo hace al pie de la cruz, lugar absolutamente contrario a los solemnes lugares de las divinidades. ¿Quién es entonces Jesús? Jesús es eu-aggelion. Por lo que hace, por lo que dice y por lo que es, Jesús es una buena noticia. Lo es para todos, y especialmente para los pequeños, enfermos y desvalidos, mujeres y niños.

A lo largo de la historia la tradición sobre el nacimiento de Jesús fue cambiando. La reflexión teológica avanzó, pero en la liturgia y en el imaginario popular fue perdiendo importancia que aquel niño llegó a ser Jesús de Nazaret. Del siglo IV en adelante las basílicas, solemnes, bellas en arquitectura, muchas veces lujosas en el arte, enterraron el pesebre, la cuna, la pobreza de José, María y Jesús. Y en el siglo XVII al pesebre se le añadió un abeto de los bosques alemanes. Nicolás, un santo varón del siglo IV, generoso y bonachón, se convirtió en conductor de trineos entre la nieve, repartiendo regalos a los pequeños que se han portado bien. Lo peor es cuando en navidad no se tiene muy en cuenta a Jesús de Nazaret. ¿Cómo recuperarlo? Monseñor Romero recordó en una homilía que habría que buscar a Jesús en la noche de navidad entre los niños lustradores y huelepegas (que aspiran cemento de contacto), que no han podido reunir un poco de dinero para hacer un regalo a sus mamás, que recibirán una tremenda reprimenda. Y terminaba diciendo “qué triste es la navidad de nuestros niños”.

Casaldáliga sigue recordando la navidad de los pobres. En la portada de esta Carta a las Iglesias publicamos su poema de la navidad de este año: “Ni en Belén, ni en Lampedusa hay lugar para ellos”. Los pobres siguen sin tener posada. Sin embargo, para Monseñor y para don Pedro, navidad es fuente de esperanza y buena noticia si en el niño vemos los primeros pasos de ese hombre cabal que fue Jesús de Nazaret. Todos los días del año, y especialmente estos días en que hablamos del Niño Dios, son muy verdaderas las palabras que escribió Leonardo Boff hace 40 años: “Así de humano sólo puede ser Dios”.

Estos días recordamos también a Nelson Mandela, nació y dio sus primeros pasos hace casi un siglo.
También lo hemos sacado en la portada, y se nos ha ocurrido poner, entre otras muchas posibles, estas tres palabras: Libertad, Reconciliación, Amor. El Hijo de Dios nace cuando pasa por nuestro mundo. En navidad lo recordamos litúrgicamente. Ojalá le ayudemos a que su paso sea real todos los días de
nuestra vida. Y que con humildad podamos ofrecerlo a los pobres.

(Carta a las Iglesias, Nº 643-644 Nov-Dic 2013)
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AL PAPA FRANCISCO SOBRE LA FAMILIA por José Arregi, teólogo.

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AL PAPA FRANCISCO SOBRE LA FAMILIA

por José Arregi, teólogo.

Querido papa Francisco:
Como hoy todo corre tan rápido, ya ha llegado a nuestras manos el cuestionario sobre la familia que Ud. acaba de dirigir a los obispos de todo el mundo: 38 preguntas bien concretas, organizadas en 8 bloques temáticos. Entendemos que no somos solamente el objeto, sino también el destinatario de esas preguntas que nos afectan –y duelen– incluso más que a los obispos. Por eso nos permitimos responderlas directamente, por el cariño que le tenemos y la confianza que nos inspira. ¡Gracias, papa Francisco, por preguntarnos sobre tantas cuestiones incómodas que han sido y siguen siendo tabú! ¡Y gracias por escucharnos, por acoger nuestras voces salidas del alma, con sus certezas y sus dudas.

1. Si la enseñanza de la Sagrada Escritura y del Magisterio jerárquico acerca de la sexualidad, el matrimonio y la familia es conocida y aceptada entre los creyentes.

Tal vez no sea bien conocida, pero ciertamente es mal aceptada o simplemente ignorada. Constatamos que en las últimas décadas ha ido creciendo hasta un grado crítico la brecha, más aun, la ruptura entre la doctrina oficial y el sentir ampliamente mayoritario de los/las creyentes. Es grave y nos duele. Pero creemos sinceramente que la razón de la quiebra creciente no es la ignorancia y menos aun la irresponsabilidad de los creyentes, sino más bien el encerramiento de la jerarquía en esquemas del pasado.

Los tiempos han cambiado mucho en poco tiempo en todo lo que tiene que ver con la familia, el matrimonio y la procreación, y con la sexualidad en general. Sabemos que son temas delicados, que lo más sagrado está en juego, que es necesario el máximo cuidado. Pero no se puede cuidar la vida repitiendo el pasado. Creemos profundamente que el Espíritu de la vida sigue hablándonos desde el corazón de la vida, con sus gozos y dolores. Creemos que la Ruah viviente no puede ser encerrada en ninguna doctrina ni texto ni letra del pasado, y que sigue inspirando el sentir de todos los creyentes y de todos los hombres y mujeres de hoy. Nunca nada debe quedar cerrado.

Papa Francisco, le felicitamos por su voluntad de volver a escuchar la voz del Espíritu en los hombres y las mujeres de hoy, y nos atrevemos a pedirle: siga pronunciando palabras de misericordia y de aliento, no vuelva a “verdades” y “normas” obsoletas que no tienen sentido. ¡En el nombre de la Vida!

2. Sobre el lugar que ocupa entre los creyentes el concepto de “ley natural” en relación al matrimonio.

Se lo diremos con toda sencillez y franqueza: para la inmensa mayoría de los pensadores, científicos y creyentes de nuestra sociedad, el concepto de “ley natural” ya no ocupa ningún lugar. Sí, la naturaleza que somos tiene un orden maravilloso, unas leyes maravillosas, y gracias a ellas la ciencia es posible. Pero la ley suprema de la naturaleza es su capacidad de transformación y novedad. La naturaleza es creadora, inventiva. De esa capacidad creadora e inventiva, de esa creatividad sagrada, son fruto todos los átomos y moléculas, todos los astros y galaxias. De ellas somos fruto todos los vivientes, todas las lenguas y culturas, todas las religiones. De ella serán fruto, durante miles de millones de años todavía, infinitas nuevas formas que aún desconocemos.

La naturaleza está habitada por el Espíritu, por la santa Ruah que aleteaba sobre las aguas del Génesis, que sigue vibrando en el corazón de todos los seres, en el corazón de cada átomo y de cada partícula. Todo vive, todo alienta, todo se mueve. Todo cambia. También la familia ha ido cambiando sin cesar, desde los clanes primeros hasta la familia nuclear, pasando por la familia patriarcal que hemos conocido hasta hace bien poco.

Ante nuestros propios ojos, el modelo familiar sigue cambiando: familias sin hijos, familias monoparentales, familias de hijos/as de diversos padres... Y seguirá cambiando, no sabemos cómo. Todo es muy delicado. Hay mucho dolor. Pedimos a la Iglesia que no hable mal de las nuevas formas de familia, pues bastante tienen con vivir cada día y salir adelante, en medio de las mayores amenazas que nos vienen de un sistema económico cruel, inhumano. A la Iglesia no le toca dictar, sino ante todo acompañar, aliviar, alentar, como Ud. mismo ha afirmado.

3. Sobre cómo se vive y cómo se transmite en las familias la fe, la espiritualidad, el Evangelio.

Decisiva cuestión. Sí, constatamos con dolor que las familias están dejando de ser “iglesias domésticas” donde se ora, se cultiva, se respira, se transmite la buena noticia de Jesús. Pero no creemos que sea justo culpar de ello a las familias. La crisis de la religión y de la transmisión de la fe en la familia tiene que ver en primer lugar con la profunda transformación cultural que estamos viviendo. Y constituye un gran desafío no solo ni tal vez en primer lugar para las propias familias, sino para la propia institución eclesial: asumir las nuevas claves espirituales y formas religiosas que el Espíritu está inspirando en los hombres y en las mujeres de hoy.

4. Sobre cómo ha de afrontar la Iglesia algunas “situaciones matrimoniales difíciles” (novios que conviven sin casarse, “uniones libres”, divorciados vueltos a casar …).

¡Gracias de nuevo, papa Francisco, solo por querer replantear estas cuestiones! ¡Gracias por querer escucharnos y por nombrar la misericordia en sus preguntas! Ud. conoce bien la compleja y cambiante historia del “sacramento del matrimonio” desde el comienzo de la Iglesia. La historia ha sido muy variable, y lo seguirá siendo. Mire, por ejemplo, lo que pasa entre nosotros, en esta Europa ultramoderna. Nuestros jóvenes no disponen ni de casa ni de medios económicos para casarse y vivir con su pareja hasta los 30 años en el mejor de los casos: ¿cómo puede la Iglesia pedirles que se abstengan de relaciones sexuales hasta esa edad?

Las formas cambian, pero creemos que el criterio es muy sencillo y que Jesús estaría de acuerdo: “Donde hay amor hay sacramento, se casen los novios o no, y donde no hay amor no hay sacramento, por canónicamente casados que estén”. Todo lo demás es añadidura. Y si la pareja está en dificultades, como sucede tantas veces, solo será de Dios aquello que les ayude a resolver sus dificultades y a volver a quererse, si pueden; y solo será de Dios aquello que les ayude a separarse en paz, si no pueden resolver sus dificultades ni volver a quererse.

Elimine, pues, se lo rogamos, las trabas canónicas para que quienes fracasaron en su matrimonio puedan rehacer su vida con otro amor. Que no siga la Iglesia añadiendo más dolor a su dolor. Y que de ningún modo les impida compartir el pan que reconforta en la mesa de Jesús, pues Jesús a nadie se lo impidió.

5. Sobre las uniones con personas del mismo sexo.

El daño causado por la Iglesia a los homosexuales es inmenso, y algún día deberá pedirles perdón. ¡Ojalá el papa Francisco, en nombre de la Iglesia, les pida perdón por tanta vergüenza, desprecio y sentimiento de culpa cargado sobre ellos durante siglos y siglos!

La inmensa mayoría de los hombres y mujeres de nuestra sociedad no pueden hoy comprender esa obsesión, esa hostilidad. ¿Cómo pueden seguir sosteniendo que el amor homosexual no es natural, siendo así que es tan común y natural, por motivos biológicos y psicológicos, entre tantos hombres y mujeres de todos los tiempos y de todos los continentes, y en tantas otras especies animales?

En esta causa, como en tantas otras, la Iglesia debiera preceder, pero la sociedad nos precede. Celebramos que sean cada vez más numerosos los países que reconocen los mismos derechos a la unión de personas del mismo sexo que a la de personas de distinto sexo. ¿Y qué impide que se llame “matrimonio”? ¿Acaso no se llaman así también aquellas uniones heterosexuales que, por lo que fuere, no van a tener hijos?Cambien, pues, los diccionarios y el Derecho Canónico, amoldándose a los tiempos, atendiendo a las personas.

¿Y qué impide que llamemos sacramento a un matrimonio homosexual? Es el amor lo que nos hace humanos y lo que nos hace divinos. Es el amor lo que hace el sacramento. Y todo lo demás son glosas y tradiciones humanas.

6. Sobre la educación de los hijos en el seno de situaciones matrimoniales irregulares.

Creemos que este lenguaje –regular, irregular– es desacertado, más aun dañino. Hace daño a un niño oír que ha nacido o que vive en el seno de un matrimonio o de una familia “irregular”. Y hace daño a sus padres, los que fueren. Lo que hace daño no es ser excepción, sino ser censurado por ser excepción. Por lo demás, todos sabemos que basta que se multipliquen los casos para que la excepción se convierta en norma. En cualquier caso, la Iglesia no está para definir lo que es regular y lo que es irregular, sino para acompañar, animar, sostener a cada persona tal como es allí donde está.

7. Sobre la apertura de los esposos a la vida.

Afortunadamente, son muy contados entre nosotros los creyentes por debajo de los 60 años que han oído hablar de la Humanae Vitae, aquella encíclica de Pablo VI (1968) que declaró pecado mortal el uso de todo método anticonceptivo “no natural”, todo método que no fuera la abstinencia o la adecuación al ciclo femenino de la fertilidad. Pero hizo sufrir demasiado a casi todos nuestros padres. Esa doctrina, adoptada contra el parecer de buena parte del episcopado, fue lamentable en su tiempo y no es menos lamentable que haya sido mantenida hasta hoy.

Hoy nadie la comprende y casi nadie la cumple entre los mismos católicos. Y pocos sacerdotes y obispos se atreven a exponerla todavía. Ya no tiene sentido afirmar que la relación sexual haya de estar necesariamente abierta a la reproducción. Ya no tiene sentido seguir distinguiendo entre métodos naturales y artificiales, y menos todavía condenar un método porque sea “artificial”, pues por la misma razón habría que condenar una vacuna o una inyección cualquiera.

En nuestros días asistimos a un cambio transcendental en todo lo que tiene que ver con la sexualidad y la reproducción: por primera vez después de muchos milenios, la relación sexual ha dejado de ser necesaria para la reproducción. Es un cambio tecnológico que trae consigo un cambio antropológico y requiere un nuevo paradigma moral. La sexualidad y la vida siguen siendo tan sagradas como siempre y es preciso cuidarlas con suma delicadeza. Pero el criterio y las normas de la Humanae Vitae no ayudan en ello, sino más bien dificultan. Que la palabra de la Iglesia sea luz y consuelo, como el Espíritu de Dios, como lo fue la palabra de Jesús en su tiempo y sería también en el nuestro.

8. Sobre la relación entre la familia, la persona y el encuentro con Jesús

Creemos que Jesús sale a nuestro encuentro en todos los caminos, en todas las situaciones. En cualquier modelo de familia, en cualquier situación familiar. Creemos que Jesús no distingue familias regulares e irregulares, sino atiende a cada situación, con su gracia y su herida. Creemos que encerrarnos en nosotros mismos (nuestras ideas y normas, nuestros miedos y sombras) es lo único que nos aleja del otro y de Dios. Y creemos que la humildad, la claridad, la confianza nos acercan cada día al otro, y cada día nos abren a la Presencia del Viviente, estando donde estamos y siendo como somos. Y creemos que una Iglesia que anunciara esto, como Jesús, sería una bendición para la humanidad en todas sus situaciones.

LOS 522 RELIGIOSOS BEATOS DE TARRAGONA por José María Castillo

LOS 522 RELIGIOSOS BEATOS DE TARRAGONA
por José María Castillo

En la Iglesia (y en la sociedad) ocurren cosas ante las que el silencio equivale a complicidad. Cosas con las que uno no se puede hacer cómplice. Porque eso es lo mismo que decir – sin decir nada – que se está de acuerdo con lo que se ha hecho. Por eso, en esta misma mañana del domingo, día 13 de Octubre de 2013, no me puedo callar ante lo que se ha preparado, se ha organizado, se ha gestionado en Roma. Y se ha pagado con una buena cantidad de dinero, que nadie sabrá a cuánto ha ascendido, al tiempo que ahora mismo en España hay familias enteras que no tienen ni lo indispensable para seguir tirando de la vida. ¿Hemos perdido la cabeza en este país, en el que cada día nos enteramos de nuevas y más extrañas contradicciones?

Con todo esto, me refiero a la beatificación de 522 religiosos de derechas, asesinados por militantes de izquierdas, durante la guerra civil española del 36. Esta misma mañana, toda esta notable cantidad de personas, vinculadas a la Iglesia franquista, han sido exaltados a la dignidad de “beatos” por el cardenal Angelo Amato, venido expresamente de Roma para presidir este acto. Como es sabido, la beatificación es el paso previo e indispensable para la canonización.

Es importante saber que la beatificación (de uno o muchos cristianos difuntos) no se decide necesariamente en el Vaticano. La beatificación puede ser promovida y decidida por el obispo de la ciudad donde se realiza el acto. Aunque es cierto que necesita la aprobación del papa. Si bien es justo indicar que, en este caso, el papa Francisco ha dado la impresión de no haberle prestado especial atención a la beatificación de los 522 beatos que hoy se han enaltecido en Tarragona. Por la televisión hemos visto y oído que, cuando ha llegado el momento de decir algo sobre el asunto, el papa Francisco ha pasado sobre el tema como gato sobre brasas, limitándose a hacer unas afirmaciones genéricas sobre el martirio y la generosidad del creyente en su entrega a Dios y al prójimo.

El papa Francisco tiene sus motivos para pensar y hablar así. Donde mejor se conoce la Iglesia que se quiere, es en el modelo de santos o beatos que se canonizan o se beatifican. Como es igualmente cierto que el tipo de Iglesia, que no se quiere, donde mejor se expresa es en el modelo de santos que ni se beatifican ni se canonizan. Porque, a fin de cuentas, tantos los que suben a la gloria de los altares, como los que se quedan en la podredumbre de las tumbas (o incluso perdidos bajo las cunetas de caminos desconocidos), unos y otros, están donde están, porque los unos han pasado y los otros no han podido pasar el tupido filtro de exámenes, juicios, controles, preferencias, convicciones y deseos de lo que la Iglesia quiere y de lo que la Iglesia no quiere. Hoy ha quedado patente que la Iglesia española quiere ser de derechas.

Por esto, decir ahora que la aparatosa y masiva beatificación de 522 católicos de derechas, al tiempo que ni se sabe el número de los españoles republicanos (o incluso de izquierdas) que siguen perdidos y podridos bajo tierra, eso es un “acto de perdón y de mutua reconciliación”, ¿no es un sarcasmo ofensivo para quienes se identifican bien sea con la derecha política o con la izquierda republicana?

En su reciente – y ampliamente comentada – entrevista, que el papa Bergoglio ha concedido al director de la revista italiana “La Civiltá Cattólica”, Francisco ha dicho: “Tenemos que caminar unidos en las diferencias: no existe otro camino para unirnos. El camino de Jesús es ése”. Por desgracia, nuestra España sigue siendo un país en el que el talante “cainita” se palpa demasiado y en demasiadas cosas. Son muchos y muy autorizados los historiadores que están de acuerdo en que el hecho religioso fue determinante en el brutal desencadenamiento de la guerra civil del 36. La Jerarquía Eclesiástica Española se declaró decididamente a favor del dictador que dio el golpe militar y después mantuvo su dictadura durante casi 40 años. ¿No está ya bien de actos religiosos de este tipo que, sean cuales sean las intenciones de unos y otros, para lo que en realidad sirven es para mantener la fractura que nos divide, nos separa y nos hace tanto daño para recuperar la unidad (en la diferencias) que ahora más que nunca tan necesitamos estamos? ¡Dios nos libre de fomentar odios y resentimientos! Lo que más nos urge es recuperar la bondad, el respeto y la tolerancia, que pueden hacer de España un país más unido, más humano y más honesto. De no ser así, no salimos del atasco en que vivimos, siendo – como somos – un país tan cargado de las mejores posibilidades.
castillo31

33 Congreso de Teología sobre “La teología de la Liberación, hoy”

ECLESALIA, 09/09/13.- Del 5 al 8 de septiembre hemos celebrado en Madrid el 33 Congreso de Teología sobre “La teología de la Liberación, hoy”, que ha reunido a mil personas procedentes de los diferentes países y continentes en un clima de reflexión, convivencia fraterno-sororal y diálogo interreligioso, intercultural e interétnico.

1. Vivimos en mundo gravemente enfermo, injusto y cruel, en el que la riqueza se concentra cada vez más en menos manos y crecen las desigualdades y la pobreza. Entre 40.000 y 50.000 personas mueren al día por hambre y guerras, cuando existen recursos suficientes para alimentar al doble de la población mundial. El problema no es, por tanto, la escasez, sino la competitividad, la acumulación desmesurada y la injusta distribución, generadas por el modelo neoliberal. Los gobernantes dejan que gobiernen los poderes financieros y la democracia no ha llegado a la economía. La crisis europea actual tiene como efecto el desmantelamiento de la democracia.

2. La crisis económica se ha convertido en una crisis de los derechos humanos. Los llamados eufemísticamente “recortes” en educación y salud son, en realidad, violaciones sistemáticas de los derechos individuales, sociales y políticos, que habíamos conseguido con tanto esfuerzo a lo largo de los siglos precedentes.

3. Pero esta situación no es fatal, ni natural, ni responde a la voluntad divina. Se pueden romper las inercias cambiando nuestro modo de vivir, de producir, de consumir, de gobernar, de legislar y de hacer justicia y buscando modelos alternativos de desarrollo en la dirección que proponen y practican no pocas organizaciones hoy en el mundo

4. Estos días hemos escuchado los testimonios y las voces plurales de las diferentes teologías de la liberación, que se cultivan en todos los continente y que intentan colaborar en la respuesta a los más graves problemas de la humanidad antes descritos: en América Latina, en sintonía con el nuevo escenario político y religioso y con las experiencias del socialismo del siglo XXI; en Asia, en diálogo con las cosmovisiones orientales, descubriendo en ellas su dimensión liberadora, en África, en comunicación con las religiones y culturas originarias, en busca de las fuentes de la vida en la naturaleza.

5. Hemos comprobado que la teología de la liberación sigue viva y activa frente a los intentos del pensamiento conservador y de la teología tradicional de condenarla y darla por muerta. La TL es histórica y contextual y se reformula en los nuevos procesos de liberación a través de los sujetos emergentes de transformación: mujeres discriminadas que toman conciencia de su potencial revolucionario; culturas otrora destruidas que reivindican su identidad; comunidades campesinas que se movilizan contra los Tratados de Libre Comercio; jóvenes indignados, a quienes se les niega el presente y se les cierra las puertas del futuro; naturaleza depredada, que grita, sufre, se rebela y exige respeto; migrantes maltratados que luchan por mejores condiciones de vida, religiones indígenas y afrodescendientes que renacen tras siglos de silenciamiento.

6. La TL es teología de la vida, que defiende con especial intensidad la vida más amenazada, la de los empobrecidos, que mueren antes de tiempo. Hace realidad las palabras de Jesús de Nazaret: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Llama a descubrir a Dios en los excluidos y crucificados de la tierra: esa es la misión fundamental de las Iglesias cristianas, de la que han estado muy alejadas

7. Los reformadores religiosos han abierto y siguen abriendo caminos de compasión y liberación integral, que deben traducirse política, social y económicamente en cada momento histórico, de manera especial Siddharta Gautama el Buda y Jesús de Nazaret el Cristo (tema de la última conferencia del Congreso.

8. Denunciamos la falta de ética en las políticas gubernamentales que presentan los recortes como reformas necesarias para la recuperación económica. Nuestra denuncia se extiende a los bancos, las multinacionales y los poderes financieros como verdaderos causantes de la actual crisis en connivencia con los gobiernos que lo permiten. Optamos por otro modelo económico cuyos criterios sean el principio del bien común, la defensa de los bienes de la tierra, la justicia social y el compartir comunitario.

9. Denunciamos el uso de la violencia, el militarismo, el armamentismo y la guerra como formas irracionales y destructivas de solución de los conflictos locales e internacionales, a veces justificados religiosamente. Optamos por un mundo en paz, sin armas, donde los conflictos se resuelvan por la vía del diálogo y la negociación política. Apoyamos todas las iniciativas pacíficas que vayan en esa dirección, como la jornada de ayuno y oración propuesta por el papa Francisco. Rechazamos la teología de la guerra justa y nos comprometemos a elaborar una teología de la paz.

10. Denunciamos el racismo y la xenofobia, que se manifiesta de manera especial en las leyes discriminatorias, en la negación de los derechos de los inmigrantes, en el trato vejatorio a que son sometidos por las autoridades y en la falta de respeto a su estilo de vida, cultura, lengua y costumbres. Optamos por un mundo sin fronteras guiado por la solidaridad, la hospitalidad, el reconocimiento de los derechos humanos sin discriminación alguna y de la ciudadanía-mundo frente a la ciudadanía restrictiva vinculada a la pertenencia a una nación.

11. Denunciamos la negación de los derechos sexuales y reproductivos y la sistemática violencia contra las mujeres: física, simbólica, religiosa, laboral, ejercida por la alianza de los diferentes poderes: leyes laborales, publicidad, medios de comunicación, gobiernos, empresas, etc. Dicha alianza fomenta y refuerza el patriarcado como sistema de opresión de género. En la discriminación y el maltrato a las mujeres tienen una responsabilidad no pequeña las instituciones religiosas. La teología feminista de la liberación intenta responder a esa situación reconociendo a las mujeres como sujetos políticos, morales, religiosos y teológicos.

12. Pedimos la inmediata suspensión de las sanciones y la rehabilitación de todas las teólogos y los teólogos represaliados (de quienes han visto sus obras prohibidas, condenadas o sometidas a censura, de quienes han sido expulsados de sus cátedras, de aquellos a quienes se les ha retirado el reconocimiento de “teólogos católicos”, de los suspendidos a divinis, etc.), sobre todo durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, que fueron especialmente represivos en cuestiones de teología moral y dogmática, en la mayoría de los casos por su vinculación con la teología de la liberación e incluso por seguir las orientaciones del Concilio Vaticano II. Dicha rehabilitación es exigencia de justicia, condición necesaria de la tan esperada reforma de la Iglesia y prueba de la autenticidad de la misma. Reivindicamos, a su vez, dentro de las Iglesias, el ejercicio de los derechos y libertades de pensamiento, de reunión, de expresión, de cátedra, de publicaciones, no respetados con frecuencia, y el reconocimiento de la opción por l@s pobres como criterio teológico fundamental.

Con don Pedro Casaldàliga afirmamos que todo es relativo, incluida la teología, y que solo son absolutos Dios, el hambre y la liberación. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid, 8 de septiembre de 2013

QUÉ IGLESIA CATÓLICA ENCONTRARÁ EL PAPA EN BRASIL? Beosso

Oscar Beozzo

El Papa Francisco agregó a la anterior programación de Benedicto XVI para la JMJ (Jornada Mundial de la Juventud), una peregrinación personal al santuario de Aparecida. Allí, en mayo de 2007, participó de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y coordinó la redacción del Documento de Aparecida.

Irá como peregrino al encuentro de una expresión antigua pero muy viva del catolicismo brasileño, pues Aparecida atrae a más de 10 millones de peregrinos por año. Es un catolicismo que echa raíces en el pasado, con sus santuarios plantados a la vera de los ríos – los antiguos caminos coloniales – o a lo largo del mar, por donde se drenaba el azúcar de los ingenios.

Hay un hilo invisible que une Bom Jesus de Pirapora en el río Tietê, al Bom Jesus da Lapa, a la vera del Río São Francisco y que alcanza al santuario de São Francisco das Chagas de Canindé en Ceará, o al Bom Jesus de Matosinhos en Minas Gerais y la catedral del Bom Jesus de Cuiabá, en el lejano Mato Grosso. Se trata del mismo catolicismo que Fafá de Belém evocará, al traerle al Papa los ecos de la gran procesión del Círio de Nazaré. Será la Virgen del mundo indígena de la cuenca amazónica contrastando con la Virgen negra de las fazendas de café tocadas por el brazo esclavo en el Valle de Paraíba paulista y fluminense, o con N.S. da Penha en Vitória y N.S. da Conceição da Praia, en Salvador. Cada 8 de deciembre parte de allí el cortejo de las hijas del santo, con sus cántaros de agua de olor, para lavar las escalinatas de la Iglesia del Bonfim.

Ese catolicismo tradicional cobra rostro militante y liberador en las muchas Peregrina-ciones de la Tierra y de las Aguas, promovidas por la CPT (Comisión Pastoral de la Tierra) o con el XIII Intereclesial de las CEBs que se realizará el próximo enero en el Juazeiro del Padre Cícero, con el el tema “Justicia y Profecía al servicio de la Vida” y el lema “CEBs, peregrinas del Reino en el campo y la ciudad”.

En Río, el Papa se va a encontra con el contraste de un catolicismo que, respaldado en la década del 30 por más del 98% de brasileños que se declaraban católicos, soñó con una nueva cristiandad y erigió en lo alto del Corcovado la estatua del Cristo Redentor, que debía reinar sobre la ciudad y el país. Hoy Río es la capital estadual con el menor percentaje de católicos y el mayor porcentaje de los que declaran “sin religión”. En su periferia, los católicos quedaron en minoría frente a los fieles de las Iglesias bautistas y de las muchas Iglesias pentecostales. Paseando la mirada por las favelas de los morros de Río y en su visita a la Comunidad de Varginha, en el complejo de Manguinhos, el Papa entrará en contacto con una franja del Brasil de más de 100 millones de afrodecendientes, ¡pero tendrá a su lado en las misas una mayoría de obispos y sacerdotes de origen blanco y europeo, con escasa presencia negra!

Durante la JMJ, los 2 millones de jóvenes que van a estar con el Papa serán acompañados en vivo por una vasta audiencia en Brasil y en el resto del mundo. Aquí reside otro rostro de la Iglesia, el de un catolicismo mediático, cuya faceta más visible son los curas cantores y las redes católicas de TV: Rede Vida, Canção Nova, TV Aparecida, TV Século XXI, con fuertes lazos con la renovación carismática católica. Esas redes son, sin embargo, una pálida presencia frente al poder mediático de una IURD, con la Rede Record de Televisão, o las interminables horas asignadas en los otros canales de TV a diferentes Iglesias pentecostales.

Para la Iglesia católica son muchos los desafíos de hoy: ¿Cómo pasar de un catolicismo tradicional y apenas nominal a un catolicismo de opción y a una fe activa? ¿Cómo transitar de un catolicismo rural a su vivencia en el contexto de la cultura urbana, técnica, científica y mediática? ¿Cómo implantar una Iglesia-comunidad, en una sociedad de extremado individualismo y competición? ¿Cómo vivir modesta y frugalmente, atentos a la crisis ambiental, a contramano de un consumismo sin freno ni medida? ¿Cómo actuar en solidaridad con los pobres, empeño en las luchas por la justicia y superación de las desigualdades, de la discriminación racial y de la violencia, de forma valiente y ciudadana en el campo social y político, en un momento en que crecen las tendencias de espiritualismos desencarnados?

¿Cómo hablarle a la juventud, después que se rompió el vínculo de la transmisión de la fe en el seno de las famílias, pero surgió también una renovada ansia de justicia, paz y cuidado de la creación? ¿Cómo profundizar la reflexión sobre el sentido de la sexualidad humana, del amor, del placer, ejercitando la escucha y la misericordia frente a los sufrimientos y perplejidades en este campo? ¿Cómo responder al grito de las mujeres, cuya emancipación y aspiración a igual dignidad em todas las esferas de la vida, no es suficientemente acogida en las estructuras de la Iglesia? ¿Cómo moverse, finalmente, en los espacios del creciente pluralismo religioso de la sociedad brasileña, aprendiendo a dialogar y a cooperar ecuménicamente para el bien común, con todas las personas, en las diferentes Iglesias, religiones y filosofías de vida?

José Oscar Beozzo